martes, 8 de julio de 2014

De Santo Domingo de la Calzada a Burgos

El gallo ha empezado a cantar a las cuatro de la madrugada, es ese momento en el que se te ocurren mil maneras de matar al gallo, a las cinco los guiris en pie que auque lo intenten evitar, ruido si hacen los jodios, el peregrinocidio pasa por mi mente, entre el teje maneje de todos no hay manera de descansar y mis pobres piernas lo necesitan.
A las siete y media el hospitaleros pasa para despertarnos y ya solo quedamos bicigrinos españoles, que mal se duerme en los albergues municipales o de la iglesia.
Desayunando conocemos a grupito de bicigrino que llevan el mismo destino, ellos se han conocido por el camino y nos unimos a ellos.
El mas mayor es el graciosillo del grupo, siempre tiene que haber alguno, después está el argentino de treinta y pocos, viene de recorrer Asia y como fin de seis meses sabáticos hace el camino, su particularidad es que es habla poco y eso es raro para ser de donde es. Los otros dos son amigos y residentes en Madriz, buenos chicos pero el camino se les hace grande.
Una vez hechas la presentaciones  nos ponemos en marcha, allá va la alegre pandilla. Minipantani y yo cerramos el grupo, circulamos por pista de tierra,  a lo lejos la primera cuesta, nervios y resopladas generales, está claro que estamos a la altura de grupo pues odian subir. Empieza la rampa, es de unos doscientos metros, el grupo se va separando e Iván empieza a pasarlo uno a uno, cada uno de ellos se giran a mirarlo a su paso, llega a argentino y lo deja atrás, arriba nos espera. Algunos se bajan de la bici y yo aprovecho para pasarlos y cada uno expresa a su manera su perplejidad por como a pasado el chaval, hasta comentan de ponerle piedras en las alforjas.
El viento empieza a ser muy molesto, siempre nos da de cara y cuesta avanzar. La orografía del lugar es un constante sube y baja con tendencia ascendente, por lo que son mas los subes que los bajas.
Llegamos a limite provincial y cambiamos de Comunidad autónoma,  a partir de ahora rodaremos por tierras burgalesas. Esto anima bastante al grupo que parece tan cansado como yo.
Rodar en grupo es mas entretenido, hablas con unos y otros, los kilómetros pasan más rápido. 
Lo malo es que el grupo suele estar estirado a causa del viento y las cuestas. La norma es siempre es esperar al última, en el fondo el último marca el ritmo pero a cambio no tiene derecho a descansar, mientras lo esperamos descansamos y cuando llega salimos rapidamente ante su mirada de súplica.
El camino lo alternamos con tramos de carretera, siempre que esta es paralela al camino.
Pasamos varias poblaciones sin demasiado interés,  alguna parada
técnica para reponer y a seguir.
Es impresionante los desarrollos  que lleva el argentino, es que que encabeza la comitiva y Pantani lo sigue con mucho menos desarrollo pero con velocidad de pedaleo, no me extraña que no engorde.
Llegamos a Villafranca de Oca, toca reponer fuerzas antes de cruzar los montes de Oca que serán el techo de la jornada. Plátanos, gatorade,chocolate, alguna cervecilla y los chubasqueros que se ha puesto a llover, que mas nos puede pasar.
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Para empezar hay que pasar por la iglesia que está al final de un rampa maldita, al final a la derecha empieza la ascensión a los montes, pista forestal empinada, pie a tierra y a empujar. Parada a reparar el transportin del decano del grupo y seguimos a lo nuestro, a empujar y en esto Iván es mas lento y nos quedamos rezagados.


En cuanto el porcentaje de la pendiente nos lo permite no ponemos a pedalear. El camino transcurre entre bosques y vistas preciosas, pillamos al grupo al llegar al mirador, el argentino va a su marcha y a desaparecido.
Ahora solo nos queda llegar al monolito y ascendemos a buen ritmo, el grupo se queda atras porque Iván se ha puesto a tirar y yo le sigo.
Llegamos al monolito y a esperar. Es un  recuerdo a trescientos republicanos fusilados en el lugar, es muy emotivo,  versos de Miguel Hernández.
Llega el grupo o lo que queda y seguimos.
Bajada escalofriante y subida de terror, es como una gran V gigante, bajada prudente y después a empujar la bici, es imposible se levanta rueda delantera. Empujar es difícil, patinan los pies. Una vez arriba toca bajar, otra vez los chubasquero,  el tiempo no se aclara y no se cuantas veces nos los hemos quitado y vuelto a poner.
La bajada es impresionantemente larga, varios kilómetros sin pedalear, así hasta Santiago.  Entre bosques,  cara de felicidad en todos los componentes.
Llegamos a San Juan Ortega, el argentino nos espera, visita a la iglesia y a comer. Ligero tentempié y a seguir.


Seguimos bajando hasta Ages, por carretera a Atapuerca , allí nos desvían hacia un alto, rampas duras y pedregosas que hace imposible seguir encima de la bici. Esto si es duro, no es para bicis y nosotros melones empuja que te empuja, arriba una cruz de madera, alambrada que delimita una zona militar. La bajada es muy pedregosa, las ruedas sufren tanto como yo hasta que llegamos a una pista ancha y fácil de rodar.  Enlazamos con una carretera y pasamos un par de pueblos siempre en descenso, avanzamos rápido a Burgos.
Entramos a Burgos por un largo polígono industrial,  subiendo y bajando bordillos y zaaaaas, rueda pinchada justo cuando vuelve a llover. El grupo sigue adelante y nosotros seguimos empujando la bici, llueve demasiado para cambiar la rueda. Encontramos en hotel y tienda de bicis. Nos quedamos y mañana repararemos.
Ha sido la mas larga de las jornadas, 75 km en total, mucho viento y lluvia, estamos agotados.

1 comentario:

  1. Ánimo bicigrinos!!. A ver si nos vemos a la vuelta pero sentaditos y bicis aparcadas.

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