viernes, 18 de julio de 2014

De Herrerias a Samos.

13 de Julio.

Hoy es el gran día, la maldita etapa reina, anoche llegaron los chavales de Barcelona, afrontaremos el reto juntos y ahora toca desayunar fuerte para afrontar el día, incluido orujitos de café. Como siempre salimos demasiado tarde como para evitar las horas de calor, parece que a nadie le gusta madrugar demasiado.Hemos vuelto a mirar el perfil de Ocebreiro y la verdad que va a ser bastante divertido. Como me río.

Para empezar tenemos un rampón nada mas salir de Herrerias y ya no dejamos de ascender. Curva y subida, mas curvas y mas subidas, por lo menos hay bastante vegetación para evitar la solana, por que ya estoy sudando como un verdadero animal, a lo que se  suma una manada salvaje de moscas que me hace coger complejo de búfalo africano. Minipantani y el pelao del grupo van en cabeza y yo  empiezo a quedarme retrasado respecto a la Tete de le course,  pensar que aun no hemos llegado a lo peor me da  vértigo. Hace rato que funciono con el molinillo, solo subo algún piñón cuando el terreno me lo permite. Ir descolgado tiene la ventaja de que que te van avisando indirectamente de lo que te espera, ya sea por los quejidos guturales al girar una curva o por el nervioso clac clac de los cambios de piñones.
Después de cuatro kilómetros y rampas del 11 y 12 % sin cesar, con muchísimo sufrimiento y a velocidad de caracol llegamos a la Faba. Lugar que aprovecha el grupo para refrescarse, ahora nos enfrentamos a una rampa del 16%, casi que con un piolet la escalariamos mejor, los cuadriceps supuran ácido láctico, duele pero hay que conseguirlo, una curva y parece que baja la pendiente, el grupo se estira, Minipantani marca el ritmo y solo le sigue el pelao, ahora las rampas son de un 14 % durante tres kilómetros. Es imposible mantener recta la bici, el pelotón esta muy disperso, es duro no ver el final, mina la fuerzas y la moral. El pelao pone pie a tierra y como si estuviera coordinado de antemano saltamos todos de nuestras bicis, menos Iván que sigue unos metros mas, que al no escuchar el respirar del pelao a su espalda se da cuenta de la parada y aprovecha para descansar también. Hay que seguir antes de que nos enfriemos, aunque parece difícil con el caloruzo que hace, todos encima de sus bicis menos yo, que soy incapaz de pedalear, me fallan los reflejos y soy incapaz de subirme a la burra. Quinientos metros empujando la bici, un descanso para mis muslos, un castigo para mis gemelos. Me esperan al lado de una vaca, les hace gracia y para mi no hay gracia que valga,  ya hace un rato que he conseguido subirme y pedalear, no me bajo de la bici con lo que me ha costado conseguirlo y sigo, lo cual hace que el grupo se ponga en marcha, ahora la pendiente es mas suave y se nota, estaremos en un 11 %, que después de lo pasado parece una broma. A la voz de " aquello parece un bar, que cerveza me voy a tomar" aprieto el culo y pongo toda la maquinaria en dirección al bar, llego primero a La Laguna de Castilla, he ganado el premio de la montaña, todos se sorprenden de verme subir. Si lo que no hace una cerveza fría no lo hace nada.

Cervecitas, almuerzo, cambio de impresiones con otros bicigrinos y seguimos después de un largo reposo, ahora toca llegar a O cebreiro, la pendiente es mas suave, llegamos bastante rápido y como siempre respetamos los puestos, yo siempre el último
.Llegamos al pueblo, muy mono y todo eso pero seguimos sin perder demasiado tiempo, aun nos quedan dos altos antes de empezar el descenso.Ahora vamos por carretera y la pendiente es mas suave, pero cuesta bastante. El ritmo es cansino, el paisaje compensa, ya estamos en Galicia y se nota. Coronamos el alto de San Roque, seguimos hasta el Hospital de la Condesa y nos quedan dos kilómetros de subida hasta el alto del Poio, se me atraganta como siempre, los veo desde lejos, Iván como siempre va el primero. Cuando soy capaz de llegar me están esperando en el bar con unas birritas energéticas.

Ahora toca ponerse el cortavientos, pues es todo bajada hasta Triacastela por carretera, podíamos haber elegido la alternativa de  el camino, pero ni la valoramos, es mas fácil por carretera, alguna pequeña subida que fastidia la diversión pero nada grave, en un plis llegamos a Triacastela. Los descensos son divertidos pero a mi me agotan por la tensión a la que se someten mis brazos.

Ahora se nos plantean dos alternativas, por Samos  o por San Xil, cogemos la última que dicen que es mas bonita, la otra es todo el rato por carretera por lo que nos ponemos en marcha por el camino.
Lo malo es que empezamos subiendo,  vamos entre bosques muy frondosos, pasamos pequeñas aldeas, nos toca parar por el tráfico de reses, parada ante una rampa pedregosa que quita el hipo por la que baja un paregrino de vuelta que va acompañado de un burro. El cual comenta que no se nos ocurra ir por este camino, que no llegamos a Sarria en todo el día, que es un verdadero infierno para ir en bici. Preocupación generalizada en el grupo, estamos verdaderamente cansados después de O Cebreiro y lo que nos falta es añadir mas dificultad a la etapa. El peso de la responsabilidad cae sobre mi, a mi es al que me han dicho que por San Xil es mucho mejor. Estudiamos la situación y decidimos volver por donde hemos venido, tampoco hemos andado tanto desde que nos hemos desviado. Rompemos una de las normas del camino y es la de no volver nunca sobre nuestros pasos.

Otra vez en la carretera, nos quedan 27 kilómetros hasta Sarria que es el objetivo de hoy y estamos realmente agotados, ahora la carretera sube y baja, y aunque baja masque sube, las subidas nos matan. Yo estoy muy agotado y ademas hemos comido fatal, Iván esta muerto de hambre, nos cuesta rodar, el trío nos va esperando. Pasamos varia poblaciones, nos esperan en Samos, donde decidimos pasar la noche, 12 kilómetros antes de nuestro objetivo, tenemos hambre, hace mucho calor y hoy es la final del mundial. Todo apunta a que nos quedemos quietecitos donde estamos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario