Como pasa siempre en estos casos los nervios están a flor de piel, ¿ me dejare algo importante?, ¿llevare demasiado peso en las alforjas?, ¿ el taxi estará cuando lleguemos? En fin, mil preguntas y dudas para que al final salga todo bien, pues llevamos largo tiempo planeando el viajecito.
Tan solo nos quedaba probar las bicis después de su correspondiente puesta a punto con sus respectivas alforjas y con el peso aproximado de lo que vamos a llevar, diez kilos yo y cinco kilos Iván .
El sábado salimos a realizar unos 40 kms aproximadamente y así probar la sujeción de las alforjas y ver como respondían nuestras piernas con el peso añadido, circulamos por carreteras rompeojetes y nuestras alforjas respondieron mucho mejor que nuestros maltrechos traseros, la media de velocidad fue de 14 km/h, como la ruta era por el Saler solo pudimos subir un par de puentes para valorar el exceso de peso y realmente no se noto casi diferencia respecto a otras veces, hasta llegamos a adelantar a unos pocas ciclotortugas.
El resultado de la prueba ha sido más que satisfactorio y ahora tan solo nos queda que empezar el viaje.

