sábado, 5 de julio de 2014

De Pamplona a Estella con fotos

3 de Julio.

Nos despertamos con el ajetreo de los peregrinos y desayunamos copiosamente aprovechando que esta incluido. Solo queda mover unas cuantas bicis para llegar a las nuestras, eso nos pasa por llegar los primeros. Montamos alforjas, cada vez con mas facilidad y mejor fijadas, son odiosos los ruidos de las alforjas cuando vas pedaleando por caminos bacheados.
Una vez todo montado nos
ponemos en marcha,  el camino nos lleva por el centro de Pamplona ,salimos por la zona de universidades. Ya saliendo se divisa el alto del perdón,  el cual tendremos que subir en breve y la verdad que asusta un poquito.
Dejamos Pamplona por carril bici y empezamos a subir poco a poco, el siguiente pueblo antes del alto del perdón es Cizur menor. Es bastante habitual por estos lares que las poblaciones estén en alto y también es jodidamente habitual que el camino pase por ellas y mientras te dejas el hígado subiendo esas malditas cuestas ves pasar la carretera nacional que llega al destino elegido como final de jornada pasar rasamente por debajo del pueblo y no entiendes porque lo hacen tan dificil, ¿es necesario hacer sufrir así a los peregrinos? Si ya tienen bastante con la barbaridad de kilómetros que andan cada día. En fin, después de sufrir una barbaridad, menudas cuestecitas para empezar la jornada y aún queda el alto del perdón con la famita que tiene, vértigo de pensarlo cruzamos el dichoso pueblo. Por lo menos no hemos puesto pie a tierra e Iván como de costumbre me espera al final de cada rampa.
Una vez bajado del pueblecito de turno
y seguido las flechitas amarillas salimos a un camino muy empedrado, parece que vamos montados en un martillo hidráulico,  muy divertido para nuestros culetes y nuestras muñecas. Empiezan las primeras rampas del caminito y en una endiabladamente vertical nos toca empujar la bici. Vamos pasando peregrinos y ellos nos vuelven  a pasar cuando empujamos la bici. Pasando una pequeña población que no me acuerdo de su nombre, hay que concentrar todas las energías posibles en escalar su rampas, se nos une un navarro con una bicicleta estrafalaria,  la rueda de atrás es de MTB y la delantera de 28 " y delgada, el cuadro es antiguo por lo que lo mas seguro sea de hierro, esta si es híbrida y lo demás son tonterias. Nos acompaña un rato contándonos lo que le gusta las playas de Valencia y bla bla bla, yo tengo bastante con no desmayarme, hasta me cuesta escucharlo por mis propios jadeos  y como siempre Iván por delante nuestro. Cuando la cosa se pone mas complicadas, cuestas exageradas y con cantos rodados que cuesta mantener la bici en pie , el alegre personaje se despide y empieza a subir con una facilidad envidiable, como nos hace sentirnos muy pequeñitos decidimos dejar de sufrir y empezamos a empujar otra vez mas las bicis. Los gemelos duelen de lo empinada que esta la subida y encima los piedrones hacen mas complicada la tarea. Así en un subete a la bici y bájate a empujar llegamos al alto de perdón.
Nos refrescamos el gaznate que nos hace mucha falta. Es curioso que siempre que hay un alto, hay una furgoneta que vende refrescos, frutas y barritas, pero viene bien y lo saben. Ahora toca bajar y hay dos alternativas,  la mas chunga es la del camino y la otra es por carretera. La vendedora de barritas energéticas nos convence muy facilmente que bajemos por carretera y eso hacemos. El firme esta genial, soltamos nuestras queridas burras! Las cuales se embalan con facilidad y estás llegan a alcanzar 56 km/h, lo cual nos impresiona demasiado y bajamos velocidad probando la fiabilidad de los frenos. Bajando si que le saco ventaja a Iván,  de algo tiene que servir esos kilitos de más.
Ahora el terreno es en ligero descenso,

pasamos Uterga, Muruzabal, Obanos y llegamos a Puente la Reina, toca comer. El cielo empieza a ponerse feo y dan tormentas para las dos de la tarde, por lo cual salimos rapidamente. Del pueblo salimos por el famoso puente que le da nombre al pueblo y entramos en pista forestal, discutimos si el camino subira por aquel monte en el horizonte

o lo bordeara que es lo mas sencillo, cuando nos damos cuenta estamos subiendo las cuestas del montecito, son muy duras y una de ellas es la mas bestia que hemos visto desde que empezamos, cuesta mucho empujar la bici. En los descansos no vemos que los peregrinos ponen palos en forma de cruz en la valla que separa la autopista del camino, están muy chalados algunos.
Un vez pasado todo esto llegamos Mañeru, se oyen los truenos a lo lejos y se ven nubarrones por detrás, apretamos el paso y llegamos a Cirauqui un pueblecito muy empinado y como siempre el camino lo atraviesa. Lo cruzamos como bien podemos, los truenos suenan cada vez mas fuerte.

El camino deja el pueblo por una calzada romana que da miedo bajarla, cuando llegamos al puente romano también y derruido, un ensordecedor trueno nos pone alerta y empieza a diluviar, impermeables y a subir la cuesta hacia el pueblo cagando leches. Nos refugiamos y esperamos a que pare un poco.
Salimos al ratito con todo protegido para la lluvia, nos cuesta una barbaridad cruzar el puente que esta derruido, hay que bajar y subir las bicis al lomo. Sigue lloviendo y decidimos seguir por carretera, el camino es muy lento y complicado para seguir en el. Nos refugiamos en una

gasolinera abandonada y allí se nos junta un bicigrino francés de edad avanzada, seguimos camino juntos cuando para un poco. La carretera es un sube y baja constante y el francés nos deja atrás en las subidas, como le da el abuelito. Sigue lloviendo y no dejara de hacerlo ya en lo que queda del día, el abuelo ni lo vemos ya y lo encontramos cuando nos refugiamos en un bar de Villatuerta, nuestro héroe del día nos confiesa que lleva ayuda eléctrica y eso nos hace sentir mejor.
Estamos a 4 km de Estella y es nuestro final de etapa y decidimos continuar. Llegamos con bastante lluvia por la nacional que da bastante miedito, cruzamos puente medieval en pico muy guapo con incidente incluido y buscamos alojamiento. 
Esta vez sera hotel, estamos agotados y empapados.. Hoy gan sido 59 kilómetros duros y pasados por agua.


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