4 de Julio.
Hoy tenemos por delante un etapa rompe piernas o eso dicen, por lo que desayunamos fuerte. Si dicen que es rompe piernas es que tiene que ser terrible la etapa.
Nos ponemos en marcha sobre las 09:30 y lo primero que encontramos es la fuente del vino en Irache,
antes tenemos que subir una cuesta brutal que me hace sudar la gota gorda, Iván ni se inmuta.Despues pasamos por el monasterio Irache. rapidamente, siempre entre arboles. Ahora nos dirigimos hacia el techo de la jornada, empezamos con rampas bastante dolorosas y sobre todo la que llega a Ázqueta, tengo que bajarme de la bici mientras mi socio llega al pueblo. Parada para beber y Monjardin a un kilómetro, que me parecen cien pues las cuestas son impresionantes. Las piernas están tocadas de los días anteriores y sufrimos para llegar arriba. Parada a almorzar y recuperar fuerzas que buena falta nos hace. La tendera nos anima diciendo que ahora es todo cuesta abajo hasta los Arcos, ya no nos podemos fiar de nadie, siempre dicen los mismo y después sufrimos la decepción.
antes tenemos que subir una cuesta brutal que me hace sudar la gota gorda, Iván ni se inmuta.Despues pasamos por el monasterio Irache. rapidamente, siempre entre arboles. Ahora nos dirigimos hacia el techo de la jornada, empezamos con rampas bastante dolorosas y sobre todo la que llega a Ázqueta, tengo que bajarme de la bici mientras mi socio llega al pueblo. Parada para beber y Monjardin a un kilómetro, que me parecen cien pues las cuestas son impresionantes. Las piernas están tocadas de los días anteriores y sufrimos para llegar arriba. Parada a almorzar y recuperar fuerzas que buena falta nos hace. La tendera nos anima diciendo que ahora es todo cuesta abajo hasta los Arcos, ya no nos podemos fiar de nadie, siempre dicen los mismo y después sufrimos la decepción.
Bajamos de Monjardín por una cuesta escalonada, muy divertida pero con riesgos. Empezamos a bajar alegremente y está vez parece que lleva razón la señora, pero dura poco la alegría pues entramos en campos de cereales con muchas ondulaciones,
un constante sube y baja con rampas incomodísimas y así hasta los Arcos.
un constante sube y baja con rampas incomodísimas y así hasta los Arcos.
Parada del ángelus y a seguir con la misma tónica, es muy cansado el sube y baja. Iván no para de gruñir por tanta rampita y así entre gruñidos llegamos a Sansol. No has aconsejado fervientemente que aquí dejemos el camino y lleguemos a Viana por carretera.
Pues que vamos a hacerle, llevamos las piernas muy perjudicadas y haremos caso a la gente e iremos por la carretera, la cual empieza a subir. Mucha curva y cuesta pedalear, avanzamos a la friolera velocidad de 5 km/h. Iván se desquicia pero no hay fuerzas para mas. Después de un eterno suplicio coronamos el alto, al que se nos juntan dos bicigrinos de La Mancha, cambiamos impresiones sobre el martirio que llevamos y se despiden con el repetitivo BUEN CAMINO y empiezan a descender. Al rato les damos caza en la subida, mientras me quedo hablando con el rezagado Iván decide dar caza al otro, yo sigo al ritmo del otro que es bastante aceptable. La subida nunca acaba, a los escapados ya no los veo, jodido Iván Pantani. Dejo a mi compañero de fatigas y empiezo a bajar a toda leche preocupado por el pequeño Pantani. Otra subida que me ralentiza, mis piernas a límite y después de un rato bajada brutal con muchas curvas, de Iván ni rastro. Al final lo encuentro esperandome abajo y me recrimina el ritmo de tortuga, lo que hay que aguantar.
Por fin en Viana, toca comer y no hay
ningún sitio en la carretera que pasa por debajo del pueblo. Toca subir otra vez, subidas animales y a empujar la bici para variar. Comida en el restaurante El Villano, que me hace gracia el nombre y no se porque. Dos horas para comer, que abandono de lugar y eso que solo tienen tres mesas, pero como estamos tan cansados nos quedamos.
ningún sitio en la carretera que pasa por debajo del pueblo. Toca subir otra vez, subidas animales y a empujar la bici para variar. Comida en el restaurante El Villano, que me hace gracia el nombre y no se porque. Dos horas para comer, que abandono de lugar y eso que solo tienen tres mesas, pero como estamos tan cansados nos quedamos.
Ahora toca bajar a Logroño que esta vez si es todo bajada, quitando un paso elevado que cruza la autovía que nos hace empujar las bicis por unas rampas mu monas que han instalado para ello. Alguna rampa tocacojones más y a cruzar el Ebro para entrar a nuestro destino.
Duchita y a la calle Laurel.





No hay comentarios:
Publicar un comentario